
Arquitecta por la UNAM y paisajista de vocación, Fabiola Molina cuenta con más de 16 años de experiencia en paisajismo, agroforestería y diseño floral. Su trayectoria ha evolucionado de la creación de jardines estéticos y funcionales hacia una práctica regenerativa centrada en suelos, agua, historia y ecosistemas.
Su trabajo promueve la reconexión entre naturaleza y bienestar humano, integrando sistemas vivos y procesos conscientes. Reconoce a las infancias como aliadas fundamentales en la sanación del vínculo con la tierra.
Desde su visión, FLOR VIVA nace como un espacio para reconectar con lo esencial, cultivar conciencia ambiental y repensar el diseño como un acto de cuidado colectivo y responsabilidad con la vida.

Diseñadora floral multidisciplinaria y gestora de proyectos creativos, Mónica Corona Montes es fundadora de Monique Atelier Floral y creadora de FLOR VIVA. Su práctica integra más de una década de experiencia en planeación estratégica y alianzas en contextos corporativos, gubernamentales e internacionales.
Trabaja el diseño floral como un sistema vivo que conecta territorio, oficio y temporalidad, incorporando elementos culturales y una estética contemporánea, editorial y no ornamental. Su enfoque posiciona al diseño floral como un oficio cultural con impacto social y ambiental.
FLOR VIVA nace como una extensión de su visión: un espacio para cultivar comunidad, pensamiento crítico y creatividad consciente a través de las flores.

Arquitecto egresado de la Universidad Iberoamericana, Sebastián MacGregor desarrolla su práctica en el cruce entre territorio, sistemas naturales y experiencia humana. Su formación en arquitectura e interiores evolucionó de manera orgánica hacia el diseño de paisaje, disciplina desde la cual concibe el espacio como una construcción viva, sensible y en constante transformación.
Su metodología se consolidó a partir de su colaboración con el despacho de Fernanda Rionda, donde se introdujo al paisaje naturalista y a una forma de proyectar basada en la observación atenta de los ecosistemas. Sus proyectos parten del reconocimiento de las condiciones originales del sitio, fortaleciendo la biodiversidad y promoviendo sistemas resilientes que dialogan con las dinámicas sociales y climáticas contemporáneas.
En Flor Viva, Sebastián aporta una visión del paisaje como práctica ética, colaborativa y cultural, entendiendo el diseño como una herramienta para construir territorios más conscientes, integrados y profundamente humanos.
